Podíamos hablar de los grandes temas pendientes: Tagarral, 1.000 viviendas, Parque del Este, escolarización, convivencia escolar, participación ciudadana, movilidad urbana, ocio alternativo, … y varios más.
Pero, en este primer encuentro posvacacional preferimos hablar de tolerancia y diálogo. Dos cosas que se están perdiendo en nuestra ciudad como fórmula mágica para la solución de los problemas de convivencia.
A menudo, no conocemos a nuestros vecinos. Rara vez hablamos distendidamente con los demás de temas de interés común. Amparados en la falta de tiempo, el exceso de trabajo y, sobre todo, la idea de que otros deben de solucionar las cosas, relegamos el diálogo a malhumoradas intervenciones en las redes sociales.
Nos molestan cosas que, en muchas ocasiones, no tienen importancia real. No estamos dispuestos a ceder un ápice de los que creemos que son nuestros derechos, sin pararnos a hablar con los demás, para saber cuáles son los suyos. Como si el problema fuesen otras personas como tú. Sin embargo, aguantamos que otros decidan por nosotros, como si fuese inevitable.
Es hora de plantearnos si esta es la ciudad donde queremos vivir o si podemos convertirla en una ciudad de diálogo y tolerancia, donde gobernemos entre todos.


