El artículo que NORTE TRES CANTOS se negó a publicar en su periódico de junio 2020

Se hace preciso investigar el drama ocurrido en las residencias en los meses de marzo y abril. Es imprescindible preparar las residencias ante un eventual rebrote del virus.

La gestión de alguna de nuestras residencias se ha caracterizado por el oscurantismo. Amparándose en una interpretación torticera de la Ley de protección de datos personales se ha negado, a todas la personas interesadas, el acceso básico a la información general.

Las tres residencias existentes en nuestro municipio (Los Camilos, Ballesol y DomusVi) son privadas. Dos de las mismas pertenecen a grupos empresariales multinacionales. Se nos antoja imposible conciliar la atención de un servicio del que depende la calidad de los últimos años de vida de nuestros mayores con el reparto anual de dividendos a los accionistas. La dirección de las residencias privadas debe elegir, muy a menudo, entre un servicio adecuado o reducir costes para incrementar beneficios. No vamos a señalar a personas, pero cualquier interesado puede investigar el curriculum de algún miembro de los equipos directivos y decidir si son gestores empresariales o especialistas en gestión sanitaria y gerocultura.

Hay quién dice que, desde el primer momento, los residentes, o los familiares responsables, tuvieron la posibilidad de haberse ido a su domicilio. No es cierto por muchas razones, pero fundamentalmente porque, para decidir, hay que tener toda la información.

Vamos a generalizar, sabiendo que la ausencia global de información nos obliga a hablar de las tres residencias al tiempo, cuando hay indicios claros de que la gestión ha podido ser mucho mejor en unos casos que en otros, como por ejemplo, en Los Camilos. Parece un hecho indiscutible que, al comienzo de la pandemia, el personal de los centros no contaba con medidas de protección (EPIs, mascarillas, etc.). Los residentes tampoco, por supuesto. Pero, además, no existía un protocolo para infecciones masivas, ni capacidad en algunos equipos directivos para improvisarlo. Cosas básicas como separar físicamente a los infectados de los sospechosos y estos de los presuntamente no infectados o no compartir personal ni enseres entre los grupos. Asegurarse de realizar test al personal, no sea que trabajadores infectados, que ha habido muchos, atiendan a residentes no infectados, con las malas consecuencias previsibles. Es cierto que, al principio, conseguir tests y materiales públicos era muy difícil. Pero, son negocios privados que cobran cantidades astronómicas a cada residente y podían haber acudido a recursos privados. Nos preguntamos si lo hicieron. Al menos podían haber solicitado al ayuntamiento lo que necesitaban, pero su política de ocultación lo impidió. No podía traslucirse que el modelo de gestión privada tenía los pies de barro y sucios.

No se han publicado las cifras de fallecimientos en las residencias, tampoco las de número de infectados, ni las recuperaciones, ni las bajas de trabajadores por la Covid-19 o por otras causas, como en otros municipios. Momentos ha habido donde no había personal suficiente, al menos con una mínima cualificación, para atender adecuadamente a los residentes. Aunque no hubiese habido una pandemia, la ratio entre personal y residentes no es aceptable. Pero, la Covid-19 estaba presente y la mala gestión puede asociarse claramente al incremento de fallecidos. Así de crudo.

El número total de fallecidos e infectados en Tres Cantos es muy alto dentro de la Comunidad de Madrid y todo apunta a que las residencias han tenido mucho que ver. La única residencia medicalizada -bajo gestión médica directa- ha sido la de Los Camilos que, además, cuenta con un Centro de Cuidados Paliativos. Pero, descontando las cifras de esta Residencia, los datos son muy preocupantes.

Las Residencias aportaban los datos diarios a la Policía para que fuesen transmitidos a la Comunidad de Madrid, que es la administración responsable. Pero, el ayuntamiento ha permitido que la administración autonómica no le diese acceso a los mismos. Estamos convencidos de que podían haberlos obtenido por imperativo legal y con voluntad política; pero es que ni siquiera se ha intentado con seriedad. Los primeros datos que tuvimos fueron dados en el Pleno de abril de 2020 ante una pregunta de Ganemos, aunque lo habíamos solicitado con anterioridad en repetidas ocasiones.

Es urgente iniciar la transición a un nuevo modelo de residencias e incrementar la oferta pública de plazas. Hay que aprobar las medidas mínimas que han de cumplir las residencias en previsión de eventuales rebrotes de la pandemia y establecer los protocolos obligatorios de actuación.

La crisis de la Covid-19 ha puesto de manifiesto las debilidades estructurales del modelo privado, la gestión de sus equipos directivos, de las autoridades locales y del resto.

También hacemos nuestra la petición de colectivos vecinales que reclaman una mayor democratización de la gestión de las residencias, regulando por ley la participación de los/as mayores y sus familias.

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