Una gran nevada de varios días en el centro de la península, anunciada con suficiente tiempo, colapsa Tres Cantos

Las cuentas del ayuntamiento permiten sobradamente un pequeño gasto para prevenir los efectos de la climatología, si hubiese habido una planificación y una actuación adecuadas, lo que no ha sido el caso

Se sabía con más de una semana de antelación. Tal vez se desconocía la magnitud real, pero el anuncio avisaba de una nevada histórica, seguida de una ola de frío, de mucho frío. Es evidente que, de habernos preparado adecuadamente para una nevada de 10 centímetros, los 50 o 60 cm que han caído nos hubiesen sorprendido, pero en menor medida. No existían planes reales o eran muy malos.

La situación económica de este ayuntamiento, salvo por la espada de Damocles de la sentencia del Tagarral que aún tenemos pendiente de solución, es razonablemente buena. Ello habría permitido efectuar un gasto en previsión de la anunciada como “la nevada del siglo”, adecuadamente dimensionado. Si la realidad posterior hubiese demostrado que nos habíamos excedido en el gasto, y esto hubiese sido consensuado entre gobierno y oposición, seguro que hubiésemos podido reconducirlo para otros servicios. No había ni tan siquiera reservas razonables de sal.

La falta de previsión, la ausencia de un plan, la escasez de medios y la soberbia, que impide a unos gestores ineficaces y prepotentes aceptar colaboración “externa”, han avocado a la población tricantina a una situación catastrófica.

No haber planificado escenarios posibles, y por tanto no haber realizado un gasto extra, por si no había necesidad, ha llevado al municipio a una pérdida económica enorme. Para las personas que vivimos en Tres Cantos, para el comercio local y las pequeñas empresas e, incluso, para las grandes empresas que han visto como sus trabajadores no podían llegar a sus puestos de trabajo.

Todo ello sin contar con el riesgo, que aún existe, para la vida y la salud de las personas y de la vida en nuestro entorno. El cierre, desde marzo, del servicio de urgencias en nuestros Centros de salud obligó a que algunas personas tuviesen que curarse de pequeños accidentes sin asistencia médica e, incluso, a que algún veterinario -nos consta- cosiera la brecha de algún vecino. Es inaceptable que no se contara con este servicio de urgencias como mínimo los días que se preveía duraría el temporal; se ha dejado a la población sin posibilidad de ser atendida ante un problema sobrevenido de salud.  

Tras las fotos publicitarias de los primeros momentos, cuando no pasaba nada, el equipo de gobierno pareció haber desaparecido. Suponemos que el alcalde, Jesús Moreno, tan afanado en vídeos y notas de prensa, estará con su gabinete de crisis preparando un memorándum, para ver a quién echar la culpa. Creemos que fue suya, señor alcalde. Su vanidad, su autosuficiencia y su ineficacia han hecho que miles de tricantinos y tricantinas hoy, después de 4 días de la nevada, apenas puedan salir de sus casas, para ir a trabajar o para lo que precisen.  

En el equipo de gobierno, algunos no dan abasto en sus tareas de improvisación, lo cual es cansado pero ineficaz. Otros y otras, debieron preferir esconder la cabeza como el avestruz. Nada se sabe de ellos y ellas. La primera actuación de importancia que trascendió fue el día 9 cuando gritaron socorro, solicitando ayuda a la UME, la Unidad Militar de Emergencias, cuya creación tanto denostaron algunos. Pero, esta misma mañana, el general Cuesta declaraba en TVE que la UME es el último recurso de las administraciones, no el primero. La ausencia de medios locales convirtió este recurso en el primero y casi en el único. Agradecemos su ayuda que ha salvado situaciones angustiosas.

Son múltiples los errores, casi todos por improvisación y racanería. Hace poco, decidieron gastar 30.000 euros en remodelar el logo del Ayuntamiento, pero no previeron gastar menos de cien euros en pequeñas palas quitanieves, de esas que se acoplan a la delantera de cualquier todo terreno. La gente atrapada en sus casas por no gastar unos pocos euros.

Ni reservas de sal había. En 40 minutos de reparto, el propio viernes 8 de enero, se había terminado. No había sal para las comunidades de vecinos, ni para nuestras calles. 

Desde Ganemos Tres Cantos queremos felicitar a los servicios públicos -policía, bomberos, limpieza, sanitarios, …- que hicieron, sin medios, lo que pudieron. Multiplicando turnos, a destajo, intentando atender sin ser posible, todas las llamadas y avisos. 

Los pocos operarios de los servicios de limpieza que han podido llegar a sus puestos de trabajo, han hecho lo que han podido, sin un plan de acción razonable. Pese a la escasez de recursos, se ha tardado en permitir la participación del personal de la EMS que, directamente o a través de sus sindicatos se había ofrecido a colaborar activamente.

Pasado el fin de semana, la voluntariedad y el buen hacer de nuestros profesionales sanitarios permitió que los Centros de Salud se abrieran, pero los usuarios a primeras horas de la mañana del lunes tenían dificultades para acceder. Es inadmisible, a todas luces, que el Centro de Embarcaciones estuviera inaccesible porque el ayuntamiento no lo había considerado un servicio esencial y no había abierto ningún pequeño camino para hacerlo transitable. Solo ante las quejas reiteradas de algunos sanitarios se despejó una senda cuando el centro ya estaba abierto. Recuerden que las analíticas se hacen a las 8 de la mañana.

Entretanto, desde el ayuntamiento, muy escasa información y una suerte de mensajes confusos y contradictorios. Que no salgan de sus casas, que estamos trabajando en ello. Que salgan a limpiar sus entradas y las rampas de sus garajes, ni les decimos cómo hacerlo ni les prestamos las palas. No les dicen que usen sartenes o recogedores de basura para eliminar la nieve, pero no les ofrecen otras alternativas. Aún así, muchos vecinos y vecinas consiguen limpiar sus portales y sus rampas, que no llevan a ninguna parte. Las calles siguen, en su gran mayoría, intransitables. Para colmo, la ausencia de sal y las temperaturas extremas convierten algunos de los “caminos vecinales” en peligrosas pistas de hielo.

Hemos solicitado formalmente al gobierno municipal que, aprovechando la ausencia del alumnado hasta el día 18, se revisen las estructuras de los colegios para garantizar una vuelta a clase en condiciones de seguridad. Es preciso controlar que no haya desperfectos ocasionados por el temporal, puntuales o estructurales (posibles grietas o desprendimientos, goteras y humedades). Se debe garantizar la ventilación sin que docentes y alumnado mueran de frío; recordemos que estamos aún en pandemia y luchando con la tercera ola de frente.

Aún así, estamos convencidos de que entre todas y todos saldremos del atolladero, si el equipo de gobierno no lo impide. Sabemos que no asumirán responsabilidades políticas ni presentarán su dimisión, porqué dirán que la culpa … fue de otr@s.

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