El 13 de mayo, en mitad de la pandemia producida por Covid-19, la Comunidad de Madrid aprobó una modificación de la Ley del Suelo del 2001. A priori, para simplificar los tiempos en los trámites administrativos, sustituyendo las peticiones de licencias por una declaración responsable, entre otras cosas.

Sin embargo, entrando en profundidad, en dicha modificación, se comprueba que lo que pretende esta nueva reforma es potenciar la especulación a través del ladrillo como principal política económica de la Comunidad de Madrid. Esta reforma impide a los técnicos de los ayuntamientos actuar directamente desde el principio, sino que lo harán y con menos medios y recursos, a posteriori; una vez esté hecho el mal.

Además, medioambientalmente es un despropósito porque queda fuera del control administrativo lo referente a la acumulación de residuos procedentes de las obras y las pavimentaciones.

Resulta curioso que esta modificación solo haya sido propuesta por la patronal asociada de promotores inmobiliarios (ASPRIMA), que evidentemente no esconden sus intereses económicos detrás de esta medida.

Se avecina más especulación y más ladrillo.

Desde Ganemos consideramos que esta Ley del Suelo es un despropósito que nada tiene que ver con el desarrollo económico ni con una política de vivienda social sino con un modelo económico y especulativo, ya fracasado, que solo beneficia a unos pocos, empobrece a muchos y destroza medioambientalmente nuestras ciudades, y por eso nos hemos opuestos y hemos presentado alegaciones a esta Ley.

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