Solo hay dos posturas posibles ante el transporte público: A favor o en contra.

Puede parecer una verdad evidente, de Perogrullo, pero no lo es. Si un vecino pregunta a los gobernantes de éste o de cualquier otro Ayuntamiento, la respuesta siempre será la misma: A favor. Pero, mienten.
Si mantienes un transporte público insuficiente e inútil, estás gastando dinero público en guardar las apariencias, no en dar un servicio a las vecinas y vecinos de tu ciudad. Si das oferta en función de la demanda, parece que haces lo correcto, pero realmente favoreces el transporte privado que es caro, acaba siendo ineficaz y es medioambientalmente insostenible.