Artículo publicado -con error de maquetación- en el boletín municipal de marzo

Frente a las desigualdades, las discriminaciones y la violencia estructural que sufren las mujeres, más de la mitad de la población mundial, el 8 de marzo paramos. Es necesario llamar la atención y reivindicar un modelo social justo, democrático e igualitario.

No podemos permanecer al margen de las agresiones de un sistema que basa su existencia en la obtención de beneficios y privilegios y discrimina a las mujeres en toda su diversidad (migrantes, racializadas, jóvenes, mayores, con diversidad funcional…); que invisibiliza los trabajos de cuidados, que provoca la feminización de la pobreza, las violencias machistas o, sencillamente, la falta de libertad de las identidades sexuales; por todo ello es necesarioocupar todos los espacios para demostrar que si nosotras paramos, el mundo se para.

Sabemos que las practicas patriarcales hacen que las mujeres ganen entre un 60 y 75 % del salario de un hombre; extendiéndose la brecha a las mujeres más mayores en sus pensiones, quienes, además, sufren mayor riesgo de pobreza y exclusión social. El Estado hace, con su política neoliberal, que el trabajo dedicado a los hogares, al cuidado y la reproducción social recaiga en las mujeres, sabiendo de antemano que debe haber corresponsabilidad por los servicios públicos y los hombres.

Por ello, hoy más que nunca se ha de salir a la calle exigiendo el fortalecimiento de los servicios públicos, nuevas leyes en materia de dependencia y servicios sociales, los cuales han sido privatizados, mercantilizados e individualizados.

Que a día de hoy no esté garantizada la interrupción voluntaria del embarazo para todas las mujeres sin que se las pueda penalizar y condenar, perpetúa la persecución social y estigmatiza aún más.

No podemos olvidar la invisibilización de las mujeres en el ámbito de la literatura, el cine, las ciencias… y con ello que todas sus aportaciones hayan sido ignoradas: eliminadas de la Historia. Es necesario exigir una memoria histórica feminista que reivindique y rescate el papel de las mujeres en programaciones y materiales docentes en todos los niveles educativos y culturales.

Desde 2016 se han cometido cerca de 90 agresiones sexuales en manada en España. Es preciso una educación afectivo-sexual desde la igualdad y la diversidad, identidad/expresión de género y que eduque a los hombres en una masculinidad no violenta. Y no podemos ni queremos ni debemos callar frente a lo que ocurre en el mundo: el analfabetismo de las mujeres es mucho mayor que en los hombres, las mujeres sufren ablación genital, prostitución, trata; son repudiadas por maridos y familias…

Una sociedad que cree en la igualdad no puede permitirse ignorar los miles de agresiones y asesinatos machistas: eso es terrorismo. Es indecente el amparo desde medios de comunicación, así como miembros de la judicatura, a los culpables, blanqueando sus posiciones basadas en un código penal que victimiza al ejecutor y culpabiliza a la mujer víctima de la agresión.

Por todo ello, el día 8 de marzo YO PARO, por 1000 MOTIVOS.

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